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Esos sectores que cuentan con muchos tentáculos, han estado siempre al acecho para impedir de diferentes maneras que el PRD adquiera la compactación necesaria para convertirse en opción de gobierno, y solo cuando reciben señales de que la vocación de poder se coloca por encima de las diferencias grupales, se adaptan a esa realidad.
Logrando unidad interna y alianzas con sectores populares y de clase media no comprometida, porque muchos dependen del poder tradicional, lograrán nuevamente el poder. Manteniendo armonía y rescatando los postulados fundamentales que lo identifican como partido liberal, de contenido social y popular.
Ya con Hipólito Mejía como candidato, todas las fuerzas internas deben reflexionar con madurez y buscar mecanismos eficaces que permitan desarrollar sus actividades creando ambientes de unidad y convivencia, capaces de frenar cualquier acción de parte de sus tradicionales contrarios.
Asegurada la participación a los diferentes sectores en el posible gobierno, tienen que reafirmar el contenido popular y social del PRD, que representa la herramienta más eficaz para poder lograr el respaldo y la ayuda necesaria de otra parte importante de la sociedad, que sin ser perredeísta coincide con las necesidades de cambios. Se tiene que aprovechar esta oportunidad, evitando actitudes grupales o individuales que pongan en peligro los reclamos de la militancia y gran parte de la población deseosa de que se produzcan cambios de rumbo en la conducción de la cosa pública.
Pronunciamientos o actitudes que de alguna forma puedan crear divergencias, en vez de favorecer al candidato, le hará daño al partido entero y se reflejará en las posibilidades del triunfo. Aprovechando el período de Semana Santa que se traduce en amor y perdón, lo ideal sería, reiniciar las actividades con mayores sentimientos de solidaridad y armonía, olvidando posibles agravios y dándole vigencia al pensamiento humanista. Que la paz reine entre todos. |